1812

 

El emperador está confundido, pero poco a poco su confusión amenaza con tornarse en impaciencia, y nadie quiere ver qué ocurrirá si la impaciencia se vuelve decepción. Ya ha pasado una semana desde la batalla del Moscova, donde ni siquiera tuve oportunidad de enterrar a Jean-Luc. El emperador quería llegar a Moscú cuanto antes. Sigue leyendo