¿Qué dice de vos el que te llamés “Brayan” or “Dayana”?

Nada.

Dice mucho de la enajenación cultural que vive el capitalino promedio, posiblemente diga algo del nivel socioeconómico de tu familia también, pero de vos-vos, no dice nada. Uno trágicamente no elige su nombre. El nombre con el que a uno lo introducen al mundo no es determinante para el futuro del nene, pero sí lo va a ayudar o joder en el futuro.

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1812

 

El emperador está confundido, pero poco a poco su confusión amenaza con tornarse en impaciencia, y nadie quiere ver qué ocurrirá si la impaciencia se vuelve decepción. Ya ha pasado una semana desde la batalla del Moscova, donde ni siquiera tuve oportunidad de enterrar a Jean-Luc. El emperador quería llegar a Moscú cuanto antes. Sigue leyendo

Mi equipo en las buenas y en las malas

Si alguien dice “no hubo genocidio”, ¿está negando que hubo un exterminio sistemático de un gran número de personas durante el conflicto armado, o se refiere al mal uso del término?

¿Acaso importa? ¿No se trata de una cuestión de semántica ridícula y lo que cuenta es que los muertos claman justicia?

Sí, sí importa. Pero tranquilo: es más probable que esta persona no esté más que echando porras. Sigue leyendo

Remolcado

Mi llanta delantera derecha amaneció completamente desinflada. Ya desde hace varios días que amenazaba con hacerlo. Los minutos que me había ahorrado limitando el desayuno a una taza de café los perdí instalando la llanta de repuesto. Doce horas después, después de un día normal de manejo en la ciudad de Guatemala, volvía a casa cuando mi llanta delantera derecha volvió a hacer de las suyas y estalló. A media avenida Reforma.

Si algo bueno puedo decir al respecto, es menos mal fue a las 8 de la noche y no a las 6.

Tratando de mantener la cabeza en su lugar, a pesar de los bocinazos y los maltratos, logré estacionarme precariamente a orillas de la avenida. Sigue leyendo